‘El conductor ebrio que provocó esto está tranquilo en su casa’ cubana cuenta su viacrucis

'El conductor ebrio que provocó esto está tranquilo en su casa' cubana cuenta su viacrucis
Foto de: Facebook/Arlenys Oramas Escalona

Revelador ha sido el testimonio de esta cubana que sufrió un tremendo accidente en La Habana, luego de todo lo sufrido por ella y su esposo, el chofer que los atropelló aún no enfrenta la justicia.

Arlenys Oramas Escalona ha contado lo vivido en su último año, algo solo comparado con una pesadilla, lo peor, las arbitrariedades en el caso levantado contra el conductor ebrio que todavía está a la espera de juicio en su casa ‘tranquilamente’, como advierte la joven.

Aquí todo el relato:

Hoy se cumple 1 año del episodio más trágico que nos ha tocado vivir y queremos agradecerle a Dios el hecho de seguir viviendo.

Eran aproximadamente las 8:30pm del 3 de marzo pasado y cruzábamos la czda. de Vía Blanca e/ calle Chaple y calle Suzarte… un vehículo conducido por un ciudadano ebrio con 247.5 mg de alcohol en sangre, nos atropella al desviarse hacia la senda contraria a toda velocidad.

Para no hacerlo tan largo: tuve fractura de la base del cráneo, perforación de tímpano, fractura de unos cuantos huesos de la cara, fractura de la base de la órbita, fractura expuesta del humero derecho (se me salió todo el hueso fracturado para afuera), fractura de pelvis, más los hematomas y abrasiones por todo mi cuerpo.

Tuve que ser expuesta a tres cirugías, tengo alambres en la cara, tengo puesta una malla debajo del ojo, no tengo sensibilidad en una zona de la cara y me quedaron secuelas anátomo-funcionales. Aún hoy me sigo atendiendo por cirugía plástica por las marcas de las cicatrices en mi ceja y mi hombro derechos.

Mi esposo gracias a Dios sufrió solo (y digo solo por la gravedad del impacto) una luxación de la articulación del hombro derecho, traumas muy dolorosos en cadera y rodilla derechas, y aun hoy le sigue molestando la rodilla.

Pero eso no es todo, el instructor penal que nos asignaron no nos brindó información que teníamos derecho a conocer, cerró el expediente penal a espaldas de nosotros y lo envió al tribunal (en buen cubano porque le dio su gana) aun sabiendo que nosotros queríamos ultimar algunos detalles y revisar las declaraciones.

Aún estamos esperando el juicio. ¿Y al chofer, que le pasó? Nada en su casa muy bien, puede salir y pasearse por La Habana cuando quiera y disfrutar en lo que el tribunal decida la fecha del juicio.