‘Opté por medicina, se me otorgó y cuando fui a matricularme se me negó por mi discapacidad’

‘Opté por medicina, se me otorgó y cuando fui a matricularme se me negó por mi discapacidad’
Foto de redes

Cubita Now les comparte en esta jornada de viernes, detalles de la historia de un jovencito cubano a quien le negaron, según denuncia, la posibilidad de matricular en la carrera de medicina, por su discapacidad.

A continuación, compartimos, de manera íntegra, su denuncia:

Mi nombre es Carlos Yordanis Boza Mojena. Tengo 19 años y resido en el municipio de Guisa de la provincia Granma.

Escribo poniendo todas mis esperanzas en ustedes para que, dentro de lo posible, las personas se sensibilicen con mi historia y me puedan ayudar.

Yo nací con una enfermedad congénita llamada mielomenongocele, que es una lesión medular que me impide realizar normalmente mi función motora.

Estudié en la Escuela para Limitados Físicos-Motores “Solidaridad con Panamá”, en Boyeros, La Habana. Seguidamente, cursé estudios preuniversitarios en IPU “Guillermo Gonzalez Polanco”, acá en mi municipio.

Tuve un destacado paso en esta etapa llegando a ser en los 3 años Presidente Municipal de la FEEM y tuve el privilegio de llegar a ser delegado a La Asamblea Nacional de esta organización en el año 2017.

Culminado el 12mo grado opté por la carrera de medicina. Finalmente, se me otorgó y en este curso cuando fui a matricularme, se me negó esta oportunidad, alegando que no puedo estudiar esa carrera por mi discapacidad y eso me disgusta mucho ya que vivo en un “país socialista con igualdad de derechos y oportunidades para todo ciudadano sin distinción de ninguna índole”.

A pesar de que en los medios de difusión masiva pregonan la “Inclusión” para las personas con discapacidad, siento que estoy viviendo una fuerte violación de mis derechos, ya que las personas implicadas en este tedioso proceso de discusión de mi caso, solo se empeñan en ponerme trabas.

 Primeramente, decían que lo mío era “un grave problema de formación vocacional y orientación vocacional”, culpando a mis profesores, y a la Dirección Municipal de Educación por no haber hecho “el trabajo vocacional adecuado” conmigo, sin embargo, yo soy testigo de que no es así, pues yo hace varios años tengo bien definida mi vocación.

Después, ya viendo mi disposición a toda costa, comenzaron a ponerme otros obstáculos, ahora eran las condiciones de la escuela, que no están diseñadas para personas con discapacidad, cosa que ante mis ojos es una excusa mal creada, ya que como dije al comienzo, estudié en un preuniversitario común, con escaleras, y todo tipo de barreras, sin embargo eso no pudo impedir que yo saliera adelante y demostrara mi valía, agrego además que yo uso silla de ruedas, pero también camino con apoyo y jamás perdí un solo turno de clases, incluso subía con mi determinación y el apoyo solidario de mi maravilloso grupo a todas las plantas de la escuela (mis turnos de física era en la segunda planta, biología en tercera y química eran en la cuarta).

Dicho esto, creo que, si me dejara ganar por eso, no podría realizar estudios en ninguna universidad del país, ya que ninguna cuenta con las condiciones necesarias para alguien con mi limitación física. Por otro lado, dicen que durante las rotaciones por las distintas especialidades va a ser muy difícil para mí, y soy 100% consciente de eso, pero no creo que sea imposible para mí.

Sé bien que no puedo entrar usando mi sillón de ruedas a un quirófano, pues no estará esterilizado, propuse entonces 2 variantes, en primer lugar, usar mi andador, y de no ser posible, que me ayuden a pasar caminando, para ya dentro, sentarme en una silla esterilizada, para desde allí observar el procedimiento.

Además, no está en mis planes desarrollarme profesionalmente en ramas como cirugía, ginecobstetricia u ortopedia, porque soy consciente de mi realidad, sin embargo, existen muchas especialidades que si podría ejercer, entre ellas dermatología o genética, por solo citar 2 ejemplos.

Yo por mi parte para evitar ser médico general integral quisiera verticalizarme por alguna especialidad que me sea más fácil, pero ni siquiera me quieren dar la oportunidad, solo se limitan a ponerme barreras, cuando la verdad es que las únicas barreras que existen son las mentales y solo las poseen aquellos que no son capaces de darme luz verde para yo demostrarles que si puedo graduarme exitosamente de esa carrera.

Volviendo al tema de las condiciones de la escuela, mis familiares y yo estamos en la plena disposición de tomar incluso el riesgo de viajar a diario, o sea, ser un estudiante seminterno más, pues mi fuerza de voluntad me lleva de la mano en todo momento.

Hace algunos días intercambiando con un doctor cubano radicado en España, este me comentó que en ese país y en muchos otros, yo podría haber estudiado medicina sin ningún tipo de problemas, a pesar de mi discapacidad, y eso es algo que me causó gran descontento porque siempre he sido defensor de nuestro sistema socialista, pero considero que es una postura un tanto contradictoria para un proyecto social tan incluyente como el nuestro, del cual estoy 100% orgulloso, por el hecho de no contemplar la posibilidad de que yo sea un galeno más, formado en Cuba, para aportar mi granito de arena al prestigio global que mi nación ha alcanzado en materia de salud pública, aún más después de que han sido ratificados por Cuba todos los tratados de Derechos Humanos y es ejemplo ante la Comunidad Internacional, sin embargo, mi puesto en el ejército de batas blancas se torna gris con pespuntes negros.

A pesar de atravesar prolongados períodos de depresión debido a esta penosa situación no me amilané y decidí acudir a otros métodos, llegando incluso a optar por la opción de buscar asesoría jurídica de un abogado que es quien me acompaña en este proceso.

El mismo me ha brindado sólidos argumentos legales que demuestran que están violando mis derechos, en primer lugar, el artículo 93 de la Sección Sexta del Reglamento de trabajo de la Educación Superior establece que, y cito textualmente: “El rector de la institución de la educación superior, a propuesta del decano del decano de la facultad, autorizará la modificación del plan del proceso docente de los estudiantes matriculados en el curso diurno o curso por encuentros que presenten algún tipo de discapacidad que lo amerite, con el objetivo de que puedan avanzar al ritmo que lo permita su incapacidad.

Esta modificación puede implicar una extensión del plazo establecido en el plan de estudio para la culminación de su carrera y/o un ajuste de las asignaturas a cursar en cada semestre (…)”.

Como contrapartida a esta resolución me respondieron que eso no aplica a mi situación, cosa que no es cierta porque en ella dice “Algún tipo de discapacidad”, osea, no especifica para cual no aplica, además afirman que existe una resolución que excluye mi patología de las carreras de Ciencias Médicas, o sea “Exclusión” en una nación donde prima la “Inclusión”. Una contradicción en resoluciones no puede afectarme, ya que los artículos 41, 42, 44, 89 y 99 de la Constitución de la República de Cuba, recientemente aprobada por libre y espontánea decisión democrática en referendum popular, amparan mi causa y haré uso de ellos ya que mi condición física no puede ser excusa para que yo no pueda realizar mis sueños.

Quiero agregar además que primeramente estando aún en el preuniversitario quería optar por la carrera de Relaciones Internacionales, sin embargo, me dijeron que no podía ser diplomático, ya que mi discapacidad impide que preste servicio militar, requisito obligatorio para la carrera, pese a mi trayectoria, cualidades, preparación política y cultura general.

Mi segunda inclinación siempre fue por la medicina y no es justo que me vea nuevamente en esta situación, pues mi discapacidad no es obstáculo para demostrar que si se quiere se puede, ya que el ser humano no se mide por su condición física, sino por ser simplemente humano y por lo que es o no capaz de aportar a la sociedad, más allá de su discapacidad, y tengo la seguridad de que tengo mucho que aportar en ese campo. En estos momentos me encuentro en el año de servicio social, en espera del próximo curso para reanudar mis estudios y rodeado de insatisfacciones, debido a las últimas noticias que he recibido sobre este tema, en la cual estas personas desean reorientarme a la carrera de derecho, en contra de mi voluntad, ya que no siento la menor vocación por esa carrera y no me atrae la idea de ser abogado, porque mi vocación hacia las carreras de Ciencias Médicas está totalmente definida, y no es un “simple capricho mío”, como una de estas personas dijo en una ocasión.

Esto evidencia una constante violación de mis derechos humanos, un trato denigrante de mi dignidad humana y una actitud discriminatoria en mi contra, ya que no quieren asumir la responsabilidad de tener un estudiante con una discapacidad como la mía en la Facultad de Ciencias Médicas de Bayamo.

No quiero causar polémica, ni mucho menos que esto pase a ser un conflicto de orden político, para nada es mi intención, por el contrario, mi objetivo es ejercer mi derecho ciudadano de hacer valer las facultades que me otorgan los principios fundacionales de la Revolución Cubana y encontrar apoyo para poder realizar mi sueño ¿O acaso una injusticia como la que están cometiendo conmigo posee inmunidad ante el poder con el que cuenta la Constitución de La República de Cuba?